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VOY A PASÁRMELO BIEN

Manjón Guinea
Manjón Guinea

Licenciado en Ciencias de la Información, Criminólogo y escritor

María MarcosPor María Marcos,
Licenciada en Derecho, lectora y librepensadora

 

Llega el verano y lo que uno espera es pasárselo bien.

Todos en verano, esperamos que los días sean largos, lo suficiente para hacer todo aquello que te gusta y que requiere del bien más preciado después de la salud, el tiempo.

Esperas que en esta breve porción de espacio temporal te dé, nunca mejor dicho, “tiempo” a experimentar lo que echas de menos el resto del año, levantarte tarde, leer, hacer deporte, algunas cosas incluso de las que nunca harías voluntaria y placenteramente salvo por el hecho de estar de vacaciones.

Es un periodo donde se invocan muchos astros para vivir nuestras vidas como un reality show, en vivo y en directo. Vives 24 horas con la familia, lo que puede ser una experiencia muy plena, tan plena como las primicias en algún amenazante a la vez que amenizante programa del “Corazón, corazón”, con las rupturas y separaciones a la vuelta del verano.

Es el mes de los estrenos de cine, películas familiares y de comedia, aprovechando que estamos todos juntos y que hay que ocupar tantas horas y al final largos días. Haciendo honor al título del artículo sin ir más lejos, podremos ver el estreno de “Voy a pasármelo bien”, con las contagiosas y juveniles canciones de un grupo mítico, Los Hombres G, que hizo historia de fans enloquecidas en aquella época dorada.

foto mujer disfrutando de sus vacaciones
Mujer disfrutando de sus vacaciones

También es el mes de leer incasablemente, como si tuviésemos que dejar el debe anual en positivo y compensar por el resto del año en el que no esperamos gran productividad lectora, siempre y cuando te hayas montado unas vacaciones tranquilas y no las que finalmente acaban siendo, un tanto estresantes que impiden zambullirte en innumerables libros a los que les tienes ganas, pero nuevamente se quedan en la lista de los deseos no cumplidos y lo peor, vete a saber hasta cuándo.

Es el mes del gazpacho. La comida por excelencia del verano, fresquito, saludable, sencillo y económico. Quien no se toma un buen gazpacho en verano. Tan sencillo como los consejos que tendremos el honor y la suerte de escuchar a nuestros políticos, sobre todo si de ahorro energético se trata y que aliviaran el calor veraniego, como el acierto de no llevar corbata. Teniendo en cuenta que las reuniones con formalismos están reducidas y prácticamente gasificadas en el mes de agosto, no creo que esta cuestión preocupe ni alivie a los trabajadores del sector turístico que prácticamente es el que trabaja en agosto y que me imagino que tendrá mayor preocupación porque funcione el aire acondicionado y la regulación de su temperatura por el anunciado decreto, que en no llevar corbata. Que les pregunten a los hosteleros, dependientes, conductores y todo tipo de servicios que se ven obligados a trabajar en las fechas más calurosas si les preocupa poder ir sin corbata o más bien no poder usar el aire acondicionado a demanda y sin leyes regulatorias.

Y es que cuando los políticos se ponen, no hay nadie como ellos. Necesitamos más personas así. Alguien que dé sentido a nuestras vidas y solucione nuestros problemas. Gente que no tenga miedo a la hora de opinar libremente y dar consejos mirándote a los ojos para que sientas que todo está bien y que no hay problema que no puedan solucionar. Que habríamos hecho de no existir ellos. Grandes respuestas a grandes preocupaciones, como los incendios y el cambio climático, algo tan inevitable que para que nos vamos a preocupar en destinar los esfuerzos al mantenimiento, prevención y minimizar desastres que nos van a convertir en un desierto.

Siguiendo con los fuegos y las recomendaciones del verano, no olviden que la Literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón de ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica, como dijo Vargas Llosa en su discurso en la entrega del premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por La Casa Verde.

disfrutando de un libro en la playa
Foto de Anna Tarazevich

Sin duda y como conclusión les deseo que pasen un verano de grandes lecturas, que no se conformen ni dobleguen, lean todo lo que caiga en sus manos, que encuentren como llenar los vacíos con la experiencia de otros, que se dejen hechizar por las palabras, agiten la curiosidad, la ambigüedad de todo hecho humano, los recovecos de las verdades, salgan de los esquemas perfectos, de las realidades únicas, naden en la diversidad de opiniones que hacen que el camino de la verdad no sea tan recto como algunos quieren hacernos creer.

¡Feliz verano!

 

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