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Altas miras

Altas miras
El libro

Altas miras es una colección de relatos cuyo denominador común es el nexo de varios menores que se encuentran cumpliendo una resolución judicial. Los protagonistas de cada narración son jóvenes que, por diferentes azares y circunstancias de la vida, se han desviado del camino que traza la sociedad. La mirada del autor es honesta; ni compasiva en exceso ni rigurosamente inmisericorde. Cada personaje es un universo en sí mismo; los hay crueles y los hay simplemente torpes; ingenuos y egoístas sin escrúpulos; víctimas de las circunstancias o tan solo sinvergüenzas.

Los relatos abordan desde la preparación de una salida nocturna de un grupo de neonazis, la extraña personalidad de un joven que disfruta con la violencia y la crueldad, hasta el relato que cierra el libro, que ahonda en el mundo de las apariencias, dibujando a un menor de buena clase y educación, pero que, en cuanto su cerebro entra en cortocircuito, puede convertirse en un potencial violador. Altas miras es una recopilación de relatos que no pierde fuelle y mantiene el interés en todo momento. Juntos, ofrecen un mosaico humano desde una perspectiva actual que aborda temas tan variopintos como la emigración, el problema de la salud mental o el desamparo institucional.

«La primera reyerta y el primer pinchazo a quién se hace frente. A un tipo mayor que él. Pero ya no le asusta la edad. Ahora lleva en su mochila un machete o una navaja en el bolsillo. Es el rey de la calle».

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Un buen libro de relatos

23/05/2024

La vida misma de menores que han cometido un delito, sin tomar partido. Sacando a la luz las miserias y las grandezas

Dani
«Ahora tengo claro que quiero sacarme de dentro de los huesos ese frío que me entró por no abrigarme. Ese frío del que me avisó mi madre y a quién no hice caso. Ahora tengo claro que el frío cortante del acero me entró para ya no salir nunca. Derramado en sangre».
Altas Miras
Altas Miras
«El terror le invade. Puedo verlo en sus ojos, en su aliento cada vez más débil y sofocado, en su larga lengua que le asoma por un lateral de la boca. Me mira prisionero del pánico y de su incapacidad para poder levantarse. Y es entonces, frente al animal, cuando mi padre ha decidido que debo convertirme en un hombre».