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Las Madres Protectoras e Irene Montero

Manjón Guinea
Manjón Guinea

Licenciado en Ciencias de la Información, Criminólogo y escritor

La madre protectora es un espécimen engendrado por Irene Montero para sus fines propagandísticos.

Por Manjón Guinea

La simbología de la imagen de la madre es algo reverenciado en todo el mundo. Hay quien dice que ese respeto nace ya en los tiempos de la Grecia antigua, por los honores a la madre de dioses como Zeus, Poseidón y Hades. Posteriormente esta celebración fue tomada por los romanos y terminó siendo adquirida por el cristianismo para honrar a la Virgen María.

Pero dejando atrás los mitos clásicos o las connotaciones religiosas, lo que importa verdaderamente de ese día, en unos países el primer domingo de mayo, y en otros el segundo domingo del mismo mes, es lo que dicha celebración quiere transmitirnos.

Madre leona
Una madre leona cuida de sus cachorros

La madre es la imagen del nacimiento y la procreación, de los sembrados, del jardín en flor, del manantial, del círculo mágico y protector. La madre es aquella figura que nos ha dado la vida, que nos ha enseñado a andar, a crecer, a relacionarnos, a valernos por nosotros mismos, a cuidarnos y darnos cobijo en los malos momentos, a darnos consejos y a ayudarnos a levantarnos en los tropiezos. Es la imagen de la que abnegada ha llevado sobre sus hombros el peso de lo que implica el crecimiento de sus hijos expuestos a la sociedad, siempre infundiendo su apoyo y ayudándoles a crecer como individuo.

Trabajadora e incansable, todas sus miras y sus esfuerzos van siempre encaminados a la protección de sus cachorros. Para que crezcan sanos y fuertes, aun a sabiendas que llegará un momento en que tendrán que partir para iniciar un nuevo camino. Pero todo ese derroche de generosidad y de sacrificio de una buena madre queda en la mente y la memoria de sus descendientes para toda la vida. En recuerdos como fogonazos que nos traen a la memoria esos bocadillos a la salida del colegio, relámpagos como cuando nos ayudaban con las tareas del colegio, aquellas que nos parecían indescifrables. No importaba si llegaba cansada de trabajar porque allí estaba ella para superar ese cansancio que dicen que es solo mental y ayudar en la lección de historia o en los deberes de matemáticas del colegio, antes de hacer la cena para sus cachorros, si no existía la posibilidad de que el hombre pudiera dedicarse a ello. Eso no importaba, porque todo aquel morral y muchos más era capaz de echárselo sobre su espalda con el único fin de proteger y ayudar a sus hijos.

Ahora resulta que hay un tipo de madre que es como una raza especial a lo que es la génesis de la madre. Es una super madre. Es la Madre Protectora. La supremacía de la madre en sí. Por encima de todo y de todos. Y ello gracias a nuestro chiringo dado en llamar Ministerio de la Igualdad.

La Madre Protectora es un espécimen alabado por Irene Montero para sus fines propagandísticos. Es una Diosa que está por encima de la justicia, por encima del bien y del mal, e incluso por encima de sus propios hijos y cachorros. Es una madre a la que no le importa el beneficio de sus propios hijos, sino que lo único que la importa es auto santificarse a costa de criminalizar a un padre a base de injurias y mentiras o de convertir a sus hijos en seres salvajes que viven al margen de la sociedad y que practican el absentismo escolar y niegan la ciencia de la salud, porque son indicaciones de fe de su Madre Protectora.

La Madre Protectora, que es más que una madre, está por encima de esa leona que cuida de sus cachorros y que los protege mientras juegan. La Madre Protectora es una diva que sale de lo más profundo de un aquelarre para teñir de negro todo lo que le rodea. Para ejercer de mártir ante las cámaras de televisión, aun a pesar de haberse valido de las leyes para rociar del fuego del infierno a su varón y de condenar a la oscura esclavitud a sus hijos. A un mundo apartado de la sociedad y de todo aquello que quiere una buena madre para sus cachorros: que crezcan sanos y en libertad. Que aprendan y que creen su personalidad y su criterio de vida que no implica otra cosa que la felicidad.

La Madre Protectora se dedica a secuestrar a sus hijos a base de denuncias falsas al marido o ex marido, y se lleva a los niños como un amuleto de su victoria. Como una eterna posibilidad de separarlos del progenitor, no para cuidarlos, sino única y exclusivamente con la intención de utilizarlos para hacer daño al padre vilipendiado.

La Madre Protectora sabe de su supremacía, como esa raza aria que tanto quería Hitler establecer con sus experimentos genéticos. Pero en esta ocasión, no se necesita ningún científico loco como Mengele. En esta ocasión tan solo se necesita el amparo del Ministerio de Igualdad. Porque su diosa blasfema e impía, ha decidido tomar en sus manos la balanza y el mazo de la justicia y arrojarlo a la ciénaga de sus conciliábulos mediáticos. Ha tomado la decisión de llevar adelante la mayor aberración que puede sufrir la justicia. Ha pisoteado esa separación de poderes de Montesquieu. Ha otorgado como una divinidad todopoderosa el indulto a una de esas Madres Protectoras, que le sirven para obtener más minutos de televisión, al frente de un Ministerio de Igualdad, que da igual. De un ministerio que cuando mira por el bien de las mujeres en lugar de defender a capa y espada la rebaja del IVA de productos de primera necesidad para la mujer cuando tiene el periodo, se conforma con una ley que cubre una baja que ya se cubría. Una baja que jamás se tomarán las mujeres autónomas porque no pueden y que, por contra, hubieran agradecido enormemente la rebaja del IVA de unos enseres esenciales en su continuada vida de buenas madres.

La Madre Protectora para Irene Montero es esa imagen de la super madre. La que está por encima del bien y del mal, de la justicia y de la injusticia, de la honradez y de la deshonra. Una super raza que está por encima del bien de sus propios hijos. Algo que ni siquiera Josef Mengele fue capaz de crear en sus espantosos laboratorios.

 

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